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Revisión de políticas y
actividades sobre embarazo en adolescentes (INFORME) |
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Muchos grupos de opinión (políticos, profesionales de la salud, religiosos, medios de comunicación, entre otros) han mostrado interés y expresado su posición. Algunos de estos grupos conceptualizan el embarazo en adolescentes como un indicador de moral declinante en la gente joven, por lo que resulta de interés revisar las políticas y actividades sobre este tema. El Ministerio de Salud de la Nación tiene 3 áreas que interceptan sobre este tema: Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia, Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable y Dirección Nacional de Maternidad e Infancia. Desde 1990 (veinte años) la tendencia de la tasa de fecundidad adolescente del país se mantiene sin cambios, tanto la temprana (menores de 15 años), como la tardía (15 a 19 años). La tasa de fecundidad temprana es en promedio de 1,8 por mil, y la fecundidad adolescente tardía es en promedio de 65 por mil. Es decir, que de las 3.380.000 adolescentes mujeres del país, cada año, 117.000 de ellas tendrán un hijo (DEIS, 2011). (Además, debe considerarse que una elevada proporción de embarazos de adolescentes terminan en abortos). En comparación, las tasas de fecundidad tardía en Europa occidental (España, Italia y Francia, entre ellos) son significativamente menores (< 10 por mil). En Gran Bretaña son de 22 por mil y en USA de 55 por mil. El promedio en América Latina y el Caribe es mayor de 70 por mil. Se han descripto tres conjuntos de factores causales: 1. Falta de conocimientos sobre contracepción y enfermedades de transmisión sexual, sobre las consecuencias de las relaciones sexuales y el significado de la maternidad. 2. Mensajes de los medios (transmitiendo que la actividad sexual es parte esencial de la relación romántica), pertenencia a los estratos socioeconómicos más pobres, residir en las provincias más pobres y otros factores culturales (Pantelides & Binstock, 2007). 3. Bajas expectativas de progreso futuro, por lo que no se justifica demorar (la sexualidad) la maternidad. En América Latina el 70% de los embarazos adolescentes son de los grupos más carenciados, sobre todo de áreas rurales (Pan American Health Organization, 2000) Una revisión reciente sobre efectividad de programas en este tema es el informe de UNAIDS (UNAIDS Inter-agency Task Team on Young People, 2006). Se basa en la evaluación de 85 estudios, que analizan rigurosamente 23 tipos de intervenciones, a las que clasifican en 4 grupos de acuerdo a la fuerza de evidencia de su efectividad. Las intervenciones que muestran la evidencia más fuerte de efectividad se basan en programas escolares de educación sobre sexualidad y salud reproductiva; programas en instituciones clínicas unidos a intervenciones comunitarias; mensajes desde los medios masivos de comunicación a través de radio, televisión y prensa escrita. Otras intervenciones parecen promisorias pero aún no hay evidencia suficiente que haya probado su efectividad. Ninguna de las intervenciones ha informado una disminución en la edad de inicio de la actividad sexual o un aumento en la actividad sexual. Estas intervenciones impactan, además, sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Otra revisión de la evidencia sobre la efectividad de intervenciones publicadas a nivel internacional es el informe de HDA (Health Development Agency, 2004). En este informe no hay evidencia que la recomendación de abstinencia resulte un método efectivo para disminuir la frecuencia de embarazos en adolescentes. La estrategia que se diseñe debería tener por lo menos dos objetivos principales: disminuir la fecundidad adolescente tardía en 50% en un plazo de 5 años y lograr una tendencia descendente de la fecundidad de menores de 15 años y por otro lado, duplicar el número de madres adolescentes que continúan su educación o aprenden oficios y habilidades con el objeto de reducir el riesgo de exclusión social a largo plazo. La estrategia debe tener un presupuesto independiente y actualizado, distribuido entre el nivel nacional y provincial. Unidad coordinadora y recursos humanos: Con el objeto de coordinar actividades se debería designar una Unidad de Embarazo en Adolescentes (UEA) en la que participan representantes de las 3 áreas y otras involucradas en el tema como la DEIS y representantes del Ministerio de Educación de la Nación. SOGIBA está en condiciones de participar como grupo consultor independiente con un lugar fijo en la UEA, y aportar un amplio rango de expertos para apoyar la estrategia. Campaña de difusión en los medios: La Subcomisión de Extensión Comunitaria de SOGIBA (apoyados por la consultora de comunicación contratada) ha demostrado amplia solvencia en este tema y está en condiciones de asesorar a la UEA, específicamente en temas de contracepción, uso de preservativos y prevención de enfermedades de transmisión sexual. Esto debería transmitirse por radio, lugares públicos, afiches, etc. Habría que llegar a los padres para que instruyan a sus hijos sobre sexo y relaciones sexuales. Habría que fortalecer las actividades de prevención desde el sistema educativo público y privado. Estas actividades deben estar dirigidas a ambos sexos. Sobre todo hay que instruir a los varones en el uso de preservativos y en que deben asumir la responsabilidad de su posibilidad de ser padres. Las adolescentes embarazadas deberían recibir un apoyo especial en base a sus necesidades. Específicamente para que puedan continuar estudiando o se puedan insertar en el mercado laboral. Más de la mitad de las madres adolescentes están casadas o en pareja en el momento de registrar el nacimiento, y en una elevada frecuencia carecen de vivienda propia (Pantelides & Binstock, 2007). Se debería tener en cuenta el respaldo a quienes carecen de apoyos personales o habitacionales. En áreas rurales se requiere diseñar estrategias específicas de intervención, así como para grupos de inmigrantes y otras minorías vulnerables (Pantelides & Binstock, 2007). Se necesitan estudios que permitan conocer las consecuencias a largo plazo de la maternidad en adolescentes. SOGIBA está en condiciones de ayudar a implementar y evaluar una política que contribuya a disminuir el embarazo en adolescentes. Además del sostén de familia y médicos, los adolescentes necesitan la asistencia de gobiernos que se preocupen de su salud, desarrollo, educación y bienestar. BibliografíaDEIS, M. (2011). Indicadores seleccionados de salud para población de 10-19 años. Argentina- Año 2009. Buenos Aires: Boletin 132, DEIS. Health Development Agency, H. (2004). Teenage Pregnancy: An overview of the Research Evidence. Londres: Health Development Agency. Pan American Health Organization, (. (2000). Salud sexual y reproductiva. www.paho.org/spanish/ad/fch/ca/sa-sexualidad.htm. Washington D.C.: OPS/OMS. Pantelides, E., & Binstock, G. (2007). La fecundidad adolescente en la Argentina al comienzo del siglo XXI. Rev.Argent.Sociol.v5n9 .
UNAIDS Inter-agency
Task Team on Young People, U. I. (2006). Preventing HIV/AIDS in Young
People. A systematic review of the evidence from developing countries.
Geneve: World Health Organization. |