GUIA PARA LA REDACCION Y PRESENTACION DE UNA MONOGRAFIA

 

 

Podemos definir la monografía como el tratamiento por escrito de un tema específico, bien delimitado. Se concreta en ella el dominio profundo del tema elegido. Su extensión puede variar entre unas pocas páginas hasta la dimensión de un libro, pero conviene tener en cuenta que el número de páginas no cuenta si el trabajo es original, coherente y sobre todo si ha cumplido su finalidad: demostrar una tesis.

 

Una monografía está compuesta de varias partes relacionadas y de una configuración orgánica; los elementos integrantes de una arquitectura lógica, es decir, de una estructura. Estos son:

 

·          La portada:

Debe contener el título de la monografía, los apellidos y nombres de los autores y el curso en el que se presenta.

 

·          El índice:

Debe separse claramente los temas principales y los subtemas con el número de página correspondiente.

 

·          La introducción:

Se plantea, clara y sencillamente el tema de la investigación y puede presentarse sintéticamente el estado del problema, para facilitar su mejor comprensión.

Se puede exponer la importancia de la temática elegida sin caer en lugares comunes como el de afirmar que el tema elegido es “complejo, interesante y discutido”, pues si no lo fuera poco valdría ocuparse de él.

En este punto no deben presentarse conclusiones “anticipadas” ni ejemplos o casos.

Conviene exponer la intención del trabajo, indicaciones sobre el material, el método de indagación, limitaciones y obstáculos para la elaboración del trabajo, etc.

En síntesis, se plantearán las líneas de pensamiento que se desarrollarán referidas, por ejemplo a:

Qué se pretende describir, relacionar, demostrar, etc.

Por qué se ha seleccionado esa problemática

Cómo se encarará el desarrollo del tema

 

·          El desarrollo:

Es la fundamentación lógica del trabajo de investigación cuya finalidad es exponer y demostrar.

Formulado el problema, se desarrollan ciertos argumentos, cuya justificación lógica se propone, y se llega a una conclusión.

Constituye el cuerpo del informe y resultará la parte más extensa del trabajo.

Puede dividirse en capítulos para el mejor tratamiento de los subtemas en particular, y para que al lector le resulte más fácil su labor interpretativa.

Observará los principios básicos de secuencia lógica, coherencia interna, consistencia y claridad conceptual, precisión en el lenguaje en general y en el vocabulario específico.

 

·          Las conclusiones

Debe proporcionar una síntesis significativa y completa de la argumentación, las pruebas y los ejemplos (si los hubiera), de las dos primeras partes del trabajo, articulando las ideas desarrolladas.

No corresponde presentar en este apartado algo que no haya sido tratado en el cuerpo principal. También atenderá al planteo de nuevas líneas de discusión a las que haya dado lugar el trabajo.

Podrá incluirse algún planteo prospectivo que las conclusiones del trabajo permitan entrever.

 

·          La bibliografía:

Las citas bibliográficas deben numerarse con su aparición en el texto. Si es un artículo, apellido e iniciales del o de los autores. Si son más de tres se colocará “et al”; título del trabajo; nombre de la revista o abreviatura de acuerdo al index médico; volumen en arábigo; página inicial y final y año. Si es un libro, apellido y nombre del autor; título del libro; año de publicación; edición; ciudad; país; casa editora; número de páginas. Si es capítulo de libro, se agragará el título del mismo y los números de las páginas inicial y final. Material ilustrativo: debe numerarse correlativamente de acuerdo al texto.

 

La redacción de la Monografía

 

Todos los estilos son buenos menos el aburrido.

·          Presentación del problema: hay que formular el problema mediante una expresión lingúistica lo más estricta posible. La palabra representa, simboliza o sugiere la idea. Por eso es necesario elegir los términos empleados y aclarar su relación con el contexto total, evitando el manejo de conceptos técnicos “por aproximación”.

·          Composición gramatical: la forma expresiva refleja, en buena medida, el pensamiento del autor; la facilidad y claridad del estilo es el resultado del orden y la claridad del pensamiento. Hay que presentar las ideas en un orden lógico. Cada parte del mensaje debe preparar al lector para la siguiente. Se debe evitar los períodos extensos, con frases largas, oscuras y sin ritmo. Cuando la construcción es larga hay que sustituirla por frases breves cuidando las uniones entre las oraciones. Es recomendable la sencillez, evitar la ironía, los recursos retóricos y el tono excesivamente familiar (aunque sí emplear términos comprensibles).

·          El estilo: como dijo Ruano “es el alma que el autor supo infundir en la obra literaria”. En trabajos científicos, el mejor estilo es el sencillo y directo. Pero no quiere decir que deba ser árido ya que se puede ser preciso amenamente. Lo más importante en el estilo es que permita su comprensión. El estilo deber estar siempre condicionado por las personas a quienes va dirigido y por el tema que trata. Se debe observar el orden en que se expresan las ideas y evitar intentar decir dos cosas a la vez, lo que complicaría la comprensión innecesariamente.

·          Ortografía: tan sólo se desea subrayar su importancia y aconsejar al autor tener siempre a mano un diccionario, preferentemente el de la Real Academia Española. El uso de mayúsculas debe estar controlado. Se recomienda el buen empleo de los signos de puntuación, ya que contribuyen a la claridad y a la precisión.

·          Presentación: Para uniformar criterios la monografía deberá ser presentada en papel claro tamaño A4, tipeada a simple espacio o espacio y medio, con márgenes de 3 cm de cada lado. Las transcripciones textuales podrán ser incluídas en el ítem que correspondan, con tipografía diferenciada, letras de menor tamaño o negrita. No deberá tener menos de 15 páginas ni más de 25 páginas en total, incluyendo bibliografía.

 

Criterios globales de evaluación de la Monografía

 

·          Claridad con la que se formula el asunto

·          Capacidad para procesar datos e información

·          Construcción personal del modelo de análisis del trabajo

·          Rigurosidad del razonamiento

·          Formulación de opciones (si correspondiera)

·          Grado de racionalidad y congruencia en las decisiones tomadas

·          Fuerza de las argumentaciones

·          Riqueza de las explicaciones

·          Explicitación de dificultades, limitaciones y logros, actuales y potenciales

·          Relevancia de las conclusiones

·          Manejo de bibliografía especializada y actualizada